«El compromiso de España con ‘Atalanta’ es total»

Publicado en El Mundo el viernes, 20 de marzo de 2012

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Natxo Marcet Señor / Mombasa (Kenia)

El buque de la Armada española Patiño surcaba el océano Índico. En cubierta se estaba llevando a cabo el cambio de guardia, por lo que había cuatro infantes de marina con sus armas reglamentarias. El mar estaba agitado y entonces, de repente, surgió un pequeño esquife. En su interior se encontraban varios somalíes disparando sus AK- 47 y RPG contra el navío militar.

«Los infantes respondieron al fuego en defensa propia y los atacantes desaparecieron», relata el capitán de fragata Enrique Cubeiro, comandante del Patiño. Inmediatamente después del ataque, los dos helicópteros Seaking del buque salieron tras ellos. En cuestión de minutos, dieron con los atacantes y apresaron a los seis ocupantes de bote.

Así es como relata la propia dotación del Patiño una de las muchas historias que este barco ha vivido en los 130 días que lleva recorriendo las aguas del Índico para intentar asegurar un mar infestado de piratas. Lo cuenta el comandante Cubeiro con serenidad, junto al esquife capturado, que ahora está expuesto a modo de trofeo en el buque. Y eso que desde aquí no sólo se llevan a cabo acciones concretas, sino que además se coordina toda la operación Atalanta, la misión de la UE para luchar contra la piratería en el océano Índico. Una tarea que no resulta nada fácil.

«Aquí todo el mundo está armado. No se sabe quién es bueno o malo, todos son grises», así describe las aguas que patrulla el comandante Cubeiro. «Atacan todo lo que pillan», explica. «No se les puede detectar por el radar porque las olas son más grandes que ellos. Atacan cuando es lo suficientemente oscuro para no ser vistos hasta el último momento, pero suficientemente claro para ver lo que hacen», afirma, reconociendo las cualidades de su enemigo. «Los piratas son de otra pasta. Son como trapecistas, se pegan a ti, lanzan una escala y trepan con una agilidad asombrosa», concluye.

Las habilidades de los asaltantes no se limitan a las físicas. También saben cómo enfrentarse a un juicio. «Si les preguntáramos quién prefieren que les juzgue, seguro que dirían que un navío europeo, porque nos tomamos muy en serio el respeto a los derechos humanos», afirma con rotundidad el jefe de la delegación de la UE en Kenia, Loedwijk Briet. Y parece que los piratas se aprovechan de esta circunstancia. «Dicen que uno de ellos murió y cayó al mar. A ése le echan la culpa de todo. Afirman que era el jefe y que les obligó a actuar», asevera el comandante Cubeiro, que lo ha escuchado con sus propios oídos.

España es el país que aporta más efectivos a la operación Atalanta y que ejerce el mando de la misión. «Tenemos en la zona dos barcos de la Armada española, un avión de patrulla marítima y el mando de la operación, que estoy ostentando yo en estos momentos», explica a EL MUNDO el contralmirante Jorge Manso, comandante de la fuerza naval europea. «El compromiso de España con la operación Atalanta es total. Otros países, debido a la crisis, están abandonando la misión. Nosotros somos conscientes de que estamos tratando de solventar una crisis con grandes restricciones económicas. El esfuerzo que está haciendo el Gobierno español es tremendo. Casi 400 hombres y mujeres están desplegados aquí en Atalanta», añade el jefe de la operación, que dejará de ocupar el cargo el próximo mes, cuando le toque asumir el relevo a las fuerzas francesas, el país –junto a España– con mayores intereses en la zona.

La operación Atalanta nació a finales de 2008, por lo que, desde el principio, está marcada por la crisis. «A los contribuyentes españoles esta misión les cuesta 100 millones de dólares al año», afirma Javier Herrera, embajador español para Kenia y Somalia. Eso sí, el diplomático destaca en que «un millón de personas al día reciben comida gracias a la operación Atalanta». Pero el dinero no parece suficiente. «Es como si sólo hubiera 10 coches patrulla para controlar toda Europa», sentencia Cubeiro. Al fin y al cabo, si miramos el mapa, la zona de actividad de los piratas abarca un territorio más grande que el europeo.

Tal vez por ello, el contralmirante Manso, respecto a la asistencia a los pesqueros españoles que necesiten ayuda, afirma: «Tardaremos más o menos tiempo, pero seguro que nos dirigiremos a la zona donde ocurra».

Como en todas las guerras contra los piratas, la clave para acabar con la amenaza radica en localizar y tomar sus puertos. La primera parte del trabajo ya se está llevando a cabo, pero la ofensiva a objetivos en tierra es aún una asignatura pendiente. Aunque tal vez por poco tiempo. El propio ministro de Defensa, Pedro Morenés, afirmó hace unas semanas en una entrevista a EL MUNDO que no descartaba hacerlo.

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