Una fecha señalada para matar

Publicado en El Mundo el lunes, 26 de diciembre de 2011

Lea aquí la noticia en su formato original

Natxo Marcet Señor | Nairobi

Mientras medio mundo celebraba ayer la Navidad, en Nigeria irrumpió la muerte. Una cadena de cuatro atentados perpetrados por el grupo islamista Boko Haram acabó con la vida de, al menos, 30 personas que celebraban el nacimiento de Jesucristo en distintas localidades del país africano. Todo comenzó durante la Misa de Gallo en Gandaka, al norte del país. Mientras un grupo de cristianos atendía al servicio religioso, los terroristas prendieron fuego a sus vehículos. No hubo muertos. Pero era el preámbulo de lo que estaba por venir.

Tras esta acción, el portavoz de Boko Haram, Abul Qaqa, se puso en contacto con el periódico local Sunday Trust para reivindicar este atentado y los que aún estaban a punto de sacudir y teñir de sangre Nigeria una Navidad más. El mismo día del año pasado y en el mismo lugar una serie de siete explosiones dejó 38 muertos en varios ataques a iglesias.

La de Santa Teresa fue el segundo y más sangriento objetivo ayer. Este templo de Madalla –a las afueras de la capital, Abuya– tiene capacidad para acoger a alrededor de 1.000 personas y numerosos fieles llenaron el lugar para participar en la segunda fiesta más importante del calendario cristiano. Ése era el momento que los terroristas estaban esperando para hacer estallar una bomba situada cerca del acceso principal. Lo que era un momento de regocijo cristiano se convirtió en un infierno en el que, según los últimos cálculos, hay que lamentar 27 muertos.

Mientras aún reinaba la confusión en Madalla, otro atentado tenía lugar en Damaturu, muy cerca de Gandaka. En esta ocasión se trataba de un suicida cuyo objetivo era el centro de operaciones de los Servicios de Seguridad del Estado. En ese momento, los agentes de la ley estaban trasladando una serie de pruebas que habían requisado a unos sospechosos de terrorismo. Justo cuando el convoy del jefe de la Unidad de Coordinación entraba en el edificio, el asesino se lanzó con su coche para cortarles el paso y proceder a la deflagración. Al cierre de esta edición no existían cifras oficiales, pero se teme que varios funcionarios hayan perdido la vida.

En la lista negra de Boko Haram también figuraba la iglesia del Monte del Fuego y los Milagros de la ciudad de Jos, también en el norte. En esta ocasión, el templo hizo honor a su nombre. Un grupo de jóvenes lanzó explosivos mientras se celebraban los oficios. A pesar de las dos explosiones que se produjeron, nadie perdió la vida, al menos en un primer momento.

Un policía que estaba presente reaccionó rápidamente y se lanzó a la persecución de los terroristas, que hicieron un alto en su huida para responder a los disparos del agente, que falleció a causa de las balas.

Celebrar la Navidad con sangre se está convirtiendo en una costumbre en Nigeria. En las mismas fechas del pasado año, los islamistas sembraron el terror en una operación similar en la que cinco iglesias fueron atacadas y 86 personas perdieron la vida como consecuencia. Pero los asesinos no se limitan a operar en fiestas señaladas.

En lo que va de año, casi 250 personas han encontrado la muerte en las garras de Boko Haram, según afirman distintos grupos de derechos humanos. «Nadie se puede sentir seguro con esto», declaró ayer a ELMUNDO Kevin Obiefuna, un habitante de Abuya, mientras veía por televisión cómo se iban sumando los muertos en un goteo incesante. «Con ataques así al final la gente no se atreverá a acudir a las iglesias». No es el único con miedo. «No sé qué sentir. Temo que alguien me llame y me diga que algún ser querido ha muerto por culpa de estos terroristas», afirmó a este periódico Mgoma, una mujer también residente en Abuya. Ningún nigeriano sabe cuándo se pondrá fin al horror. «Deseo que sea pronto», sueña Obiefuna, «pero me parece que va a durar mucho».

Advertisement
Esta entrada fue publicada en Artículos, Prensa. Guarda el enlace permanente.